viernes, 11 de mayo de 2012

Demasiado a la derecha


Como un virus que ataca en el momento de debilidad del organismo, como una plaga que aparece en año de sequía, aparece cuando el mundo pasa por un momento delicado, la rabia y frustración de la población, el temor y la desesperanza transformados en odio y este último manifestado en la política como la extrema derecha. De esta manera surge el monstruo, que promete a sus seguidores el progreso, el futuro y el honor de la nación. Promesa en la que debes entregarte en cuerpo y alma por el bien de tu pueblo. Lucharás una guerra constante contra un enemigo que jamás acaba y si te entregas a la causa vivirás eternamente en el Elíseo como un héroe más, eso sí, de dudosas intenciones.
La ultraderecha que desde aquel 4 de Mayo de 1945 parecía destinada al olvido en pos de un mundo de derechos, igualdad y tolerancia; aparece con fuerza en nuestros tiempos para reclamar lo que un día creyó que le pertenecía. Después de muchos años este animal destinado a tropezar dos veces con la misma piedra vuelve a caer en lo que hace tiempo ya, le provocó una de las heridas más profundas de su existencia. 
Quizá los acontecimientos actuales hayan favorecido que este movimiento vuelva a cobrar fuerza, a tener un lugar en nuestra sociedad. Sólo hay que observar para comprobar como se extiende y se reproduce a través de la miseria y decadencia por la que pasa actualmente la sociedad europea. El miedo al fracaso es el combustible que utiliza esta máquina para avanzar lenta pero inexorablemente y hacerse más grande en nuestro mundo. Simplemente hay que mirar al pasado y comprobar que el auge del nacionalsocialismo de Hitler (Nationalsozialismus en alemán) se dio en una de las etapas de mayor crisis económica y social en Alemania, provocada principalmente por la 1ª Guerra Mundial y el tratado de Versalles en el cual se humillaba al pueblo germano. Ahora que Europa y el mundo en general pasan momentos difíciles en lo que no solo la economía ha sido golpeada duramente sino también los valores sociales que se han visto en entredicho, muchas veces por la precaria situación que pasan los ciudadanos de algunos países, donde los derechos son recortados poco a poco. 

Amanecer Dorado en Grecia, Frente Nacional en Francia o Demócratas de Suecia (valga la redundancia) son partidos de extrema derecha que se han consolidado en sus respectivas comunidades y que tienen cierto poder en el parlamento. ¿Debemos preocuparnos por el reciente auge de estos partidos totalitarios? ¿O es una mera reacción ante la crisis que con el tiempo terminará por desaparecer?

Para empezar resumamos brevemente las características de la que es conocida como ultraderecha para conocer mejor cuáles son las ideas que la definen. En primer lugar este movimiento surge y basa uno de sus pilares fundamentales en el nacionalismo; centrípeto en estos casos, por el cual la nación y siendo más concretos el sentimiento de esta juega un papel fundamental para el colectivo que lo forma. Estado y nación formarán un solo cuerpo, en el que sus integrantes serán todos afines a la comunidad creada. Su segunda particularidad es el ideal xenófobo en el que se excluye a cualquier persona que no pertenezca a la nación, ya sea por diferencias étnicas o religiosas que no son admitidas, principalmente, por la idea de estado-nación que como he mencionado antes, es fundamental en este movimiento. Por último y no menos importante se basa en un sistema autoritario, se puede decir que se entiende por autoritario aquel sistema en el cual una o varias personas tienen el poder para tomar decisiones por el país libremente, desestimando el consenso de la nación. Es pues, un estado en el cual la ausencia de libertades es palpable, priorizando una ideología frente a las demás que serán consideradas ilegales y en muchos casos por lo tanto, motivo de persecución y represión.

Retomando la idea principal que vengo a mencionar en este artículo, la extrema derecha en los últimos años ha ido adquiriendo un papel fundamental en la sociedad europea. Es el caso del Frente Nacional francés y su líder Marine Le Pen que cuenta con el tercer puesto en la política francesa y con el apoyo de una amplia masa de ciudadanos, principalmente gente joven, entre los 18 y 25 años. Con un discurso nacionalista e incluso xenófobo algunas veces se ha canjeado el favor de estas personas que ven en su gobierno una alternativa para paliar la depresión actual. 

        Marine Le Pen, líder del Frente Nacional y candidata a la presidencia francesa.

En Grecia es un mal mayor el ha surgido en los últimos tiempos. Un partido que no solo se denomina extrema derecha sino que se siente identificado con el ideal nacionalsocialista y que está formado por neonazis. Amanecer Dorado es su nombre y Nikolaos Michaloliakos es el hombre que les representa. Este partido conocido por sus métodos y las irregularidades en las que se ha visto comprometido desde su nacimiento allá por 1980, es uno de los más claros ejemplos de la fuerza que cobra la extrema derecha en nuestra comunidad. Lo preocupante no solo es su confesada devoción al Führer y sus ideales, sus actos antisemitas, homófobos y racistas; que le han valido ya a varias personas lesiones e incluso la muerte. Lo preocupante del asunto es que cuenta con 21 diputados en un parlamento que consta de un total de 300, una cifra más que respetable en esta época para un partido de estas características. 


En la imagen el presidente del partido neonazi griego, Nikolaos Michaloliakos. Detrás suya se puede ver el símbolo del partido.

En la actualidad hay muchas cosas que podríamos catalogar de preocupantes, demasiadas en mi opinión. El poder que consiguen estos partidos no es sino los errores que han cometido los gobiernos que nos representan y el fracaso de la democracia como idea. La desesperación lleva a los hombres a actuar de esta manera; bajo presión sus ideas se vuelven peligrosas y llega el momento en el que el fin justifica los medios. No se debe pretender combatir a estos movimientos con sus mismos métodos; que aunque no agresivos en todos los casos, llegan a ser excluyentes para algunos sectores de la sociedad. El uso de la razón y la capacidad humana de pensar es la única manera de frenar esta avalancha que aunque no goza de toda la popularidad que quisiera, si algún día si este mundo nuestro no mejorase y nuestra sociedad no hiciera el esfuerzo que debe por hacerlo, llegaría a ser imparable. Si ese día llega, no por las ideas de unos sino por la desesperación de otros, no nos excusemos en el daño que produjo la maldad del hombre, pues como dijo Edmund Burke "Lo único que se necesita para que el mal triunfe es que los hombres buenos no hagan nada" y por supuesto si llega la fatalidad, que Dios nos pille confesados.

No hay comentarios:

Publicar un comentario